Algunas personas cuentan con carencias vitamínicas sistemáticas, y son candidatos a predisponerse a problemas por carencia de atención a estas falencias alimenticias. Son de destacar los siguientes casos:
Bailarinas: En su afán de mantenerse delgadas, están sujetas a una restricción calórica permanente contrastante con la actividad física intensa que realizan. Esto lleva a que muy frecuentemente se encuentren en situaciones de carencia de vitaminas y de sales minerales.
Personas excesivamente preocupadas por su figura: Personas preocupadas por su figura suelen llevar un régimen restrictivo, por considerar que se encuentran en exceso de peso o de masa grasa. Estos regímenes restrictivos comerciales consideran 900 a 1400 Kilocalorías (comunmente llamadas Calorías), y suelen ser muy desequilibrados en su contenido, así generando carencias vitamínicas y de minerales.
Consumidores de comidas rápidas: Aquellos que consumen permanentemente productos envasados sacian su apetito con estos, generando así un desequilibrio de componentes en su organismo. Para estos casos suele reflejarse el problema ante fatigabilidad en esfuerzos y astenia, y son indicadores de subcarencia vitamínica.
Vegetarianos Veganos: Los vegetarianos de este tipo suelen presentar ausencia de vitaminas presentes en productos cárnicos, de mar o lácteos. Sin embargo los lacto u ovo-lacto-vegetarianos, pueden también presentar fallas vitamínicas por la práctica incorrecta de su inclinación alimenticia.
Personas solitarias: Podría incluírselas en el anteúltimo grupo, dado que son consumidoras de productos envasados por falta de motivación para cocinar, cayendo en muchas circunstancias en soluciones de comidas sin preparación. Si a este grupo lo combinamos con cualquier de los anteriormente mencionados, se incremente la posibilidad de una carencia o falencia alimenticia.
En todos los casos, una consulta oportuna a un profesional de la salud, permite detectar carencias vitamínicas y alimenticias y así emprender una educación nutricional. Este consejo es mejor aún si esto se inscribe dentro de una práctica deportiva.
Existen varios productos de consumo cotidiano que producen menor absorción de las vitaminas al ingerirlas o bien la eliminación de ellas. Buenas o malas costumbres, es útil tener en cuenta estas reducciones dado que la mayoría de las personas son consumidoras de al menos uno de estos productos.
Tabaco
Produce un empobrecimiento del organismo en betacarotenos y en vitamina C, además de producir otros problemas y enfermedades propios del consumo de tabaco. Fumar un paquete de 20 cigarros por día dobla las necesidades diarias de vitamina C. Existen varios problemas generados por el consumo de tabaco, y aquellos vinculados con la alimentación, la nutrición y la salud bucal se encuentran explicados en nuestra sección de salud.
Alcohol
Este produce carencia de Vitaminas del grupo B y vitamina C. El alcohol tiene varios efectos sobre la alimentación, algunos positivos y otros negativos, es importante conocerlos.
Café y Té
El consumo abusivo limita la absorción nutricional de vitaminas A, ácido fólico (conocido como B9) y B12.
Medicamentos
Anticonceptivos: Con las vitaminas C ácido fólico, B6 y B12
Antiepilépticos: Con las vitaminas D, K, ácido fólico y B12
Antibióticos: Con las vitaminas B3 (o PP), B6, ácido fólico y B12
Antiácidos: Con las sales biliares y con la vitamina B12
Laxantes: Obstaculizan la absorción de las vitaminas D y E, e interfieren en la síntesis de la B12
Las vitaminas, son elementos frágiles y difíciles de conservar, por tanto se deben tomar precauciones con las vitaminas en la cocción y conservación.
Conservación de las vitaminas en los alimentos
Considerando un almacenamiento a temperatura ambiente a 20ºC - 69ºF, una legumbre verde pierde el 35% de su cantidad de vitamina C. Considerando un almacenamiento en una heladera convencional 4ºC - 35ºF, la pérdida de vitamina C en un solo día es del 10%.
El almacentamiento de jugo de naranja natural al alcance de la luz, hace que pierda gran parte de su contenido vitamínico tanto por contacto con la luz, como por la temperatura a la que se encuentra.
Considerar lo que se descarta y/o no se consume de muchas frutas y legumbres implica reconocer una gran pérdida de potencial vitamínico de los alimentos. Pelar una pera, elimina parte de las vitaminas B2, B3, ácido fólico (llamado también B9) y C, también descartar la cola de la zanahoria, elimina parte de las vitaminas B1, B2 y B3 que en ella están contenidas.
Al momento de la cocción, la pérdida de vitaminas es inevitable. El agua, el calor y el tiempo disminuyen el nivel vitamínico de cualquier porción por una oxidación acelerada del contenido. Esto no va a hacer que dejemos de hervir un vegetal, pero es útil conocerlo dado que su contenido vitamínico será notoriamente inferior al natural.
Antiguamente también reconocida como vitamina B11, este aminoácido participa en el circuito vascular reduciendo niveles de triglicéridos y colesterol en sangre. Interviene en el transporte de ácidos grasos hacia el interior de las células y aumenta la velocidad del proceso de generación de energía efectuado en el hígado a partir de grasas. Por tanto, disminuye el riesgo de depósitos grasos en el hígado relacionados con el abuso del alcohol.
Este compuesto forma parte de las proteínas y es un aminoácido sintetizado por el organismo y en particular hígado y riñones. Se puede encontrar en carnes, pescados y lácteos.
Su carencia se refleja en cansancio, debilidad muscular, sensación de mareos y confusión, como así también en anginas.
Suele ser recomendada a personas con padencias cardíacas y con riesgos cardiovasculares.
Supuesta originalmente como vitamina B8, este compuesto juega un importante papel en el metabolismo de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Cataliza la fijación de dióxido de carbono (en la síntesis de ácidos grasos).
Se puede incorporar al organismo a través del consumo de hígado, riñón, yema de huevo, levaduras y jitomate (tomates)
En lo que refiere a su consumo mínimo diario, no existe referencia, aunque se reconoce que su carencia puede generar deficiencias.
Los problemas que pueden aparecer por la carencia de biotina pueden mostrarse como dermatitis y enteritis.
Anteriormente supuesto como vitamina B5, el ácido pantoténico, es necesario para la asimilación de carbohidratos, proteínas y grasas indispensables para la vida celular.
Al igual que la Vitamina B12, este compuesto no se encuentra en ningún alimento de origen vegetal, siendo factible de administrar mediante el consumo de carnes, hígado, riñón, lácteos, huevos de ave como también de pescado.
Tal como les puede ocurrir con la vitamina B12, los vegetarianos totales son candidatos a presentar síntomas de ausencia de ácido pantoténico.
Su ausencia genera una disminución en las defensas ante casos de infecciones, hemorragias, debilidad y mareos.
Las dosis requeridas diarias son de 5 mg para niños y de 10 mg para adultos
Anteriormente conocido como vitamina B9, este compuesto es importante para la correcta formación de las células sanguíneas, es componente de algunas enzimas necesarias para la formación de glóbulos rojos y su presencia mantiene sana la piel y previene la anemia. Su presencia está muy relacionada con la de la vitamina B12.
El ácido fólico se puede obtener de carnes (res, cerdo, cabra, etc.) y del hígado, como así también de verduras verdes oscuras (espinacas, esparragos, radiccio, etc.), cereales integrales (trigo, arroz, maiz, etc.) y también de papas.
Su carencia provoca anemias, trastornos digestivos e intestinales, enrojecimiento de la lengua y mayor vulnerabilidad a lastimaduras.
Este ácido es administrado a pacientes afectados de anemia macrocítica, leucemia, estomatitis y cancer.
Los excesos no parecen demostrar efectos adversos, y ante su aparición dada su hidrosolubilidad, su excedente es eliminado por vía urinaria.
Las necesidades diarias para niños son de 0,2 mg y de 0,4 mg para adultos.
Originalmente se creía que existían 15 vitaminas del grupo B, que con el paso del tiempo y las investigaciones, se demostraron como tan solo seis: Tiamina (B1), Riboflavina (B2), Niacina (B3), Piridoxina (B6), folatos (ácido fólico - algunos lo llaman B9) y la cobalamina (B12).
Los compuestos que se creían vitaminas son: Adenina (B4), ácido pantoténico (B5), Colina (B7), Biotina (B8), Carnitina (B11), ácido orótico (B13), xantopterina (B14) y ácido pangámico B15)
Todos estos compuestos son hidrosolubles, por tanto de simple asimilación, metabolización y eliminación,. De las vitaminas consideradas efectivamente como del grupo B, todas están presentes en alimentos vegetales y animales, excepto la cobalamina, y el ácido fólico, ausentes en alimentos vegetales.
Todas las vitaminas B están intimamente relacionadas entre sí, por lo que es mayormente eficaz la presencia de todo el complejo y no algunas en forma aislada.
Perteneciente junto con las vitaminas B al grupo de las hidrosolubles, la vitamina C interviene en el mantenimiento de huesos, dientes y vasos sanguíneos por ser buena para la formación y mantenimiento del colágeno. Protege de la oxidación a la vitamina A y vitamina E, como así también a algunos compuestos del complejo B (tiamina, riboflavina, acido fólico y acido pantoténico). Desarrolla acciones anti-infecciosas y antitóxicas y ayuda a la absorción del hierro no hémico en el organismo.
El ácido ascórbico no es sintetizable por el organismo, por lo que se debe ingerir desde los alimentos que lo proporcionan: Vegetales verdes, frutas cítricas y papas. Tal como en el caso de los hombres en que el ácido ascórbico no es sintetizable por el organismo, los animales no pueden sintetizarlo tampoco, por tanto ningún alimento animal cuenta con esta vitamina.
La vitamina C se oxida rapidamente y por tanto requiere de cuidados al momento de exponerla al aire, calor y agua. Por tanto cuanto menos calor se aplique, menor será la pérdida de contenido. Las frutas envasadas por haber sido expuestas al calor, ya han perdido gran contenido vitamínico, lo mismo ocurre con los productos deshidratados. En los jugos, la oxidación afecta por exposición prolongada con el aire y por no conservarlos en recipientes oscuros.
Las dosis requeridas diarias de vitamina C no están definidas exactamente, sin embargo la FDA de Estados Unidos comprueba que con 60 mg/dia se mantiene un total corporal de un gramo y medio, cantidad suficiente para servir las demandas corporales de un mes. Por tanto, el consumo de una fruta cítrica por día, cumple con tales requerimientos.
Existen infinidad de productos comerciales que aportan 500 mg o más por comprimido y hay quienes, recomiendan la ingestión de cinco comprimidos (caso de los que creen que su administración es anticancerígena). Si bien como con la mayoría de las vitaminas, los excesos se descartan por vía urinaria, el alerta radica en que como lo ingerido es un ácido, las dosis excesivas pueden rebasar la resistencia de la pared gástrica y su intensa recirculación renal puede afectar el riñón.
No es inocua la administración indiscriminada de ácido ascórbico, dado que a medida que el organismo se satura, disminuye su absorción, y aportando grandes dosis, la suprime abruptamente. Por tanto si se continúa con dieta escasa en la vitamina, puede aparecer "escorbuto de rebote".
Adicionalmente al "escorbuto de rebote", a la intolerancia gástrica y renal, su consumo disminuye la cobalamina (vitamina B12), que es una sustancia sintetizada por el organismo.